Desde que el Presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, anunció que visitaría  Cuba comenzó una reacción en cadena de la derecha española para entorpecer esa iniciativa. Tanto Ciudadanos, como el PP incluyeron  preguntas en el Congreso sobre el viaje e hicieron propuestas en la Comisión de Asuntos Exteriores, todo centrado en que el Presidente se reuniera con grupos disidentes no reconocidos por las autoridades de La Habana, reduciendo así el contenido de la visita a una gestión propagandística de reclamo de los derechos humanos.

Es una muestra del poco sentido de Estado de estas  dos formaciones políticas que parecen indiferentes al hecho que hacía más de 30 años ningún jefe del ejecutivo español había ido  a  Cuba,  donde cientos de empresas de este país tienen una importante presencia que se pudiera incrementar a partir del proceso de  reformas que tiene lugar allí .

Si la preocupación de estos partidos por el estado de los derechos humanos en la Isla fuera sincera y no un arma arrojadiza por intereses partidista, sería motivo de elogio;  pero cuando sus motivaciones tienen un origen espurio, no podemos menos que repudiarlo. Es sospechoso el celo del PP y Ciudadanos  por los derechos humanos cuando se aprecia el doble rasero que utilizan para juzgarlo.

Sin ir más lejos, tenemos latente el horrible crimen del periodista de origen árabe Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Estambul. Con la información publicada nadie en el mundo, con sentido común, duda de que fuera un crimen de estado cometido por  Arabia Saudí con total premeditación y máxima crueldad. Sin embargo el PP y Ciudadanos han medido cada palabra para condenarlo, con bastante desgano y la boca chiquita. Igual ha sucedido ante la divulgación de la foto del Rey Emérito, Juan Carlos I, saludando amigablemente al Príncipe  heredero, Mohamed bin Salman, justo después de las sospechas más que evidentes de que fue el autor intelectual del  asesinato.

Tampoco se han ocupado del encarcelamiento arbitrario desde el mes de  julio de la internacionalmente conocida defensora de los derechos humanos saudí,  Samar Badawi.

Desde luego, Arabia Saudí es el segundo mayor productor de petróleo del mundo, tiene contratos millonarios para la compra de armas en España y para rematar, es aliado incondicional de los Estados Unidos. Todo lo contrario de lo que es la Isla del Caribe.

Esta hipocresía es bien aprovechada por los opositores cubanos radicados en Madrid  – defensores de los derechos humanos- para magnificar y si viene el caso, inventar cualquier hecho que pueda parecer una  violación de los derechos humanos como parte de su carrera para ver quien se acerca más a las instituciones y líderes de la derecha, buscando una notoriedad que no tienen en ningún otro ámbito y que al parecer solo les interesa por la publicidad que genera en la  prensa y en los corrillos diplomáticos de Madrid, Washington y Bruselas.

Si examinamos la prensa de esta capital en estos días, leemos  los encuentros de Pablo Casado, Presidente del PP y de Albert Rivera,  de Ciudadanos, con Rosa María Payá, venida especialmente de Miami para presentar un libro de su fallecido padre, el conocido opositor Oswaldo Payá. También  el encuentro del  Secretario de Relaciones Internacionales y Portavoz en el Congreso del PP,  con  Carlos Payá, que se presenta  como  Representante en España  del Movimiento Cristiano de Liberación

Por otra parte agregar que solo a unas horas de la partida hacia Cuba del Presidente español, se produjo una rueda de prensa en la que una organización llamada Unión Patriótica de Cuba, anunciaba que  ha puesto en marcha un proceso para presentar diversas denuncias ante la Corte Penal Internacional contra las autoridades cubanas. Según dicen, esta acción la preparan con un conocido bufete de abogados que les asesora. Presumiblemente les cobrará una gran suma de dinero, porque los abogados no irán de altruistas para satisfacer su reclamo.

Sería curioso saber si estas actividades  han sido organizado en Madrid  con la generosa colaboración, como muchas veces, del más prominente defensor de los derechos humanos del Partido Popular, José María Aznar, probablemente a través de su Instituto Atlántico de Gobierno, el mismo que apoya cursos para jóvenes líderes cubanos que les trae el Observatorio de Derechos Humanos desde la Isla. Y también, conocer si se financian con una parte de los más de 200 millones de dólares que se ha gastado  Estados Unidos para financiar actividades desestabilizadoras de la Isla, desde 2011 a la fecha.

Los que se proclaman defensores de los derechos humanos de Cuba, en este caso,  se han buscado como aliado a uno de los principales promotores de   la devastadora guerra de Irak, junto con George W. Bush y Tony Blair.  Paradojas de la historia, Aznar es un muy buen candidato para ser enjuiciado por ese  tribunal internacional al cual se proponen apelar.