Cuando los cubanos emigramos somos como los caracoles terrestres, nos movemos con el caparazón encima para que nos envuelva y nos proteja. Para los moluscos es una barrera física, una especie de “cáscara” de minerales endurecidos. Para nosotros esa cobertura es espiritual: son nuestros valores, nuestra música, el arte, la cultura, las costumbres, el deporte.  Tanto unos como otros, necesitamos de esa protección para sobrevivir.

Esta vez hablaré del deporte y en particular del béisbol o pelota, como decimos comúnmente,  porque tal vez sea este juego lo que más nos lleva a los recuerdas de la infancia y la juventud.

En Europa el béisbol no tiene el mismo arraigo que en América y es muy poco difundido, pero buscando se encuentra la información adecuada para  disfrutar de algún torneo. Este país tiene La Real Federación Española de Béisbol y Sófbol y en su  página web se recogen al detalle tanto los eventos como los resultados de los equipos, campeonatos y torneos http://www.rfebs.es/, pero de resultados deportivos no va esta crónica. Aquí voy a hablar de los cubanos emigrantes devenidos en peloteros aficionados. Compatriotas que sacrifican parte de su descanso en aras de participar activamente de nuestro deporte nacional.  Son mucho más que deportistas, lo digo con convicción, porque para un cubano la pelota es más que un deporte, forma parte de nuestros emblemas espirituales y seña inequívoca de cubanía, de arraigo a la tierra que nos vio nacer. Un partido de pelota para un emigrante  es viajar a Cuba, recordar la Serie Nacional, nuestros emblemáticos jugadores y momentos inolvidables  de ocio rodeados de amigos y familia.

Entre el 13 y el 16,  de este mes, asistí a algunos partidos de la final de la primera división de béisbol en Rivas Vaciamadrid y Villalbilla.

Resultó campeón del torneo el equipo Antorcha de Valencia, pero yo  me fijé en el “Tigres de Alicante”. Resulta que en este último juega, como lanzador,  Alexey González Cruz (Alex) villaclareño, de Manicaragua, al que ya conocía de otros torneos.  Le pregunté de dónde le venía su afición a la pelota y su respuesta me motivó a escribir estas línea: “Cuando tenía 9 años, mi padre, que practicaba la pelota en equipos locales, me regaló un guante y unos spikes (tacos) y fue tal la alegría que me produjo que los colocaba cada noche como almohada para no separarme de ellos…”  También me explicó que en este equipo hay ocho cubanos, al  torneo asistieron seis: Michel Esquivel, Yoel Laureiro, Yankiel Ortega, Alexis Rodríguez, el propio Alex y para rematar, el Manager y técnico del club, Jorge Méndez Quintanilla, un afable habanero que se ha propuesto relanzar el Equipo de Alicante a lo más alto de la competición. Para regocijo criollo la presencia de cubanos en equipos de España no es solo en Alicante, sino que ha sido muy visible en todas las competiciones a las que he asistido en los últimos años.

Animo a los que lean estas línea a participar en próximos torneos y les auguro que como a mí, le servirá para fortalecer ese caparazón contra la nostalgia y la distancia.

Cartel besibol