La Caridad de El Cobre y la Caridad de Illescas

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Allí estábamos, frente al altar que acoge a la Virgen de la Caridad del Cobre. Mi padre, sorprendido y solemne; mi madre, toda de blanco, sobrecogida, llorosa de emoción; y mi hermano y yo, cruzando miradas de adolescentes llenos de asombro. Era el gesto de agradecimiento prometido por la curación de una enfermedad de mi hermano.

Habíamos salido de Velasco, muy temprano, en un automóvil norteamericano del que no recuerdo la marca, pero que todavía pueden verse rodando en Cuba.   Fue un viaje de descubrimientos. Primero Holguín, una gran ciudad a principios de la década de los años sesenta del siglo pasado. Después, transitamos por la larga y estrecha Carretera Central que atraviesa ciudades y pueblos, como Cacocúm, Cauto Cristo, Bayamo, Santa Rita, Jiguaní, Baire, Contramaestre, Palma Soriano, hasta llegar a El Cobre.   

Era un placer para los sentidos contemplar una parte de los valles y llanuras del río Cauto, entre Holguín y Bayamo. Todo verde, frutales, campos de cañas de azúcar, arrozales, exuberantes concentraciones de palmas reales, infinidad de casas campesinas aisladas o en pequeños caseríos, rodeados de parcelas con plantaciones de maíz, yuca, plataneras y fincas con animales domésticos, sobre todo cerdos, gallinas, vacas y caballos. En Bayamo, se gira al Este y empieza un suave ascenso en paralelo a las estribaciones de la cordillera de la Sierra Maestra. Solo muy próximo al El Cobre es que las montañas son notables.

El santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, en Santiago de Cuba, es la Meca de los cubanos. Poco importa qué religión se profese, qué fe se tenga o se deje de tener, es lugar de referencia de la espiritualidad de los cubanos.

Mi madre había hecho la promesa de que si mi hermano superaba una gastroenteritis aguda que padecía, nos llevarían al Santuario, además de vestir, de por vida, toda de blanco. Era una práctica extendida en el entorno rural de la Cuba de la época, la manera más recurrente para afrontar la pobreza y el no acceso a servicio de salud de la gente humilde.

El origen de esta virgen tiene muchas historias, interpretaciones y leyendas, tal vez la más extendida es que el capitán de artillería de las tropas coloniales, Francisco Sánchez Moya, llevó una imagen de la Virgen a principios del siglo XVII y la ubicó en una ermita para intentar evangelizar y amansar a los esclavos negros traídos fundamentalmente de Angola para explotar las minas de cobre de la zona. No tuvo demasiado éxito porque durante todo el siglo XVII fueron notables las protestas y levantamientos de los esclavos hasta que, en 1801, la Corona española reconoció el derecho de los “cobreros” a la libertad y a la tierra, declarando la libertad de esos esclavos y sus descendientes, casi 80 años antes que se decretara formalmente la abolición de la esclavitud.

El imaginario popular es extraordinario y muchos dan credibilidad a lo narrado por Juan Moreno, negro esclavo, que declaró bajo juramento ante las autoridades religiosas de la Isla, según consta en los archivos de Indias de Sevilla, a la edad de ochenta y cinco años, que la aparición de la Virgen se produjo en la Bahía de Nipe, al norte de extremo oriental de la Isla, flotando sobre una tabla.

Sea como fuere, la Virgen de la Caridad del Cobre, para los católicos y Ochún para las religiones afrocubanas, es parte sustancial de la cultura de la Isla y se celebra cada 8 de septiembre.

Curiosidades de la vida, nunca imaginé que casi seis décadas después de aquel viaje, de Velasco a El Cobre, en el Oriente cubano, escribiría estas notas desde un pueblo llamado igualmente Velasco (Torrejón de), a escasos kilómetros de Illescas, que tiene como patrona a la Virgen de la Caridad y es la cuna del capitán de artillería del ejercito colonial que presumiblemente llevó la imagen de la Patrona de Cuba.  

Las armas biológicas de Cuba

En el 2002, el gobierno de los Estados Unidos acusó a Cuba, a través del entonces subsecretario de Estado, John Bolton, de fabricación de armas biológicas, poniendo en duda un pionero programa de desarrollo de la industria de biotecnología y farmacéutica que impulsaba la Isla caribeña. La acusación condujo a que Fidel Castro invitara al ex presidente Carter a visitar las instalaciones científicas que quisiera para que comprobara que tal acusación era falsa. Al cabo de casi dos décadas, ya sabemos las armas biológicas que se gestaban en Cuba: una poderosa industria biotecnológica y de ciencias farmacéuticas, capaz de desarrollar en tiempo récord, a la par que los grandes países desarrollados, un proyecto de vacuna para combatir la mayor pandemia que ha sufrido la humanidad en un siglo. Tiene mérito que un pequeño país subdesarrollado, envuelto en una aguda crisis económica, sea capaz de hacer tal contribución en este crítico momento que vivimos.

En Cuba existe una cobertura universal de vacunas que se producen casi todas en el país. Es el Instituto Finlay de La Habana,  la organización científica encargada de su investigación y producción y solo en él laboran mil trabajadores de alta cualificación.  También, existe el Centro de Inmunología Molecular que acumula más de veinticinco años de experiencias en la producción de anticuerpos monoclonales y producción de proteínas complejas para estos medicamentos. Para señalar solo algunos productos desarrollados mencionamos la vacuna terapéutica Cimavax-EGF, contra el cáncer de pulmón avanzado de células no pequeñas; vacunas contra la meningitis; el Anticuerpo Monoclonal Humanizado (Cimaher) para tratar neoplasias de cabeza, cuello y cerebro (en niños y adultos), esófago y páncreas; el Epocin, para tratar la anemia asociada a la insuficiencia renal crónica. Algunos de estos fármacos son muy novedosos y únicos en el mundo.

Ha sido justamente la experiencia acumulada y el talento y la dedicación de los científicos lo que le ha permitido a Cuba estar entre los 30 primeros proyectos de vacuna contra el Covid-19 y el primero de América Latina y el Caribe que recibe una autorización para ensayos clínicos, que ya han comenzado esta misma semana.

Vicente Vérez Bencomo, Dagmar García Rivero, Yuri Valdés Balbín, los tres líderes de este candidato de vacuna, así como sus colaboradores e instituciones de apoyo se agregan con letras de oro a la lista de científicos cubanos que desde el epidemeólogo Carlos J. Finlay (1833-1915), han hecho contribuciones muy notables a las ciencias médicas.

Cuba: ¿ahora sí?

colas Cuba virus

Sin abundar mucho en datos se puede afirmar que la crisis del coronavirus en Cuba ha sido gestionada, hasta ahora, con un éxito incuestionable. Un país subdesarrollado que atraviesa una profunda crisis económica ha logrado contener el virus y exhibe unos resultados verdaderamente notables. De sus casi once millones y medio de habitantes han contraído la enfermedad algo más de 2 mil quinientas personas y no llegan a 90 los fallecidos. Esto quiere decir que por 100 mil habitantes ha habido 0,76 fallecidos y 21 casos confirmados. Los que lean estas notas en España podrán tener una referencia con lo ocurrido aquí, donde los datos reflejan que hasta el presente suman 60 los muertos por cada 100 mil habitantes y 542 casos confirmados por igual cantidad de población.

Nada que ver el impacto humano de la pandemia en Cuba con lo que está ocurriendo en la mayoría de países de su entorno. América está siendo el epicentro de esta calamidad mundial, por ejemplo, los Estados Unidos, Brasil, México, Perú, Ecuador, Chile, Bolivia reportan millones de infectados y miles de muertos. El pequeño país subdesarrollado y bloqueado comercialmente, da un ejemplo de correctas políticas sanitarias, científicas y sociales, mientras la potencia más grande del mundo, Estados Unidos, se desgasta al hacer todo lo contrario.

El gobierno de Díaz-Canel ha salido reforzado de esta gestión y es la más grande  demostración de que las instituciones cubanas son capaces de retos de esta envergadura en la era post Fidel y, casi ya, post Raul Castro.

Se acaban de anunciar en La Habana una batería de medidas encaminadas a continuar con las reformaras del sistema económico de la Isla que emprendió Raul Castro hace más de 10 años y de ahí la pregunta que da título a este artículo. De verdad las autoridades cubanas llevaran a cabo, esta vez, las reformas que demanda la economía de Cuba y que hasta ahora solo aparecían de los documentos partidistas que tantas y tantas veces han sido reclamadas por la población. Hasta ahora las escasas transformaciones se han aplicado a regañadientes, por coyunturas más asociadas a la política internacional, básicamente a los vaivenes de los norteamericanos, que por una sincera convicción de que el sistema económico estrictamente centralizado, burocrático, sin apenas participación de la pequeña propiedad privada, no funciona. Las autoridades cubanas, paladines de la auto determinación y la independencia, con este comportamiento han caído en lo contrario que predican. Se vio con Obama, ante la flexibilización del embargo, la respuesta cubana fue un tímido crecimiento del sector privado. Pero Cuba, aunque mire de reojo lo que ocurre en la política norteamericana debería asumir las reformas con todas sus consecuencias, no por lo que haga o deje de hacer su poderoso vecino, sino  por lealtad a su pueblo y en respuesta a las necesidades del país. Tal vez estemos en este escenario.

Como soy un optimista patológico, mi respuesta es que sí, Cuba emprenderá ahora profundas reformas económicas. Aunque reconozco que puedo equivocarme. Hace casi veinte años, después de la desaparición del campo socialista y la caída de URSS, expresé, como tantos otros militantes comprometidos, estas ideas. Entonces por decirlo y hacer otras críticas, me echaron del partido al que había dedicado toda mi juventud y entre otras consecuencias, no pude viajar a Cuba durante siete largos años. Pero nada me ha hecho cambiar de opinión, la Isla puede y debe reformar su sistema sin renunciar a su obra social, hacerlo más tolerante, democrático y sostenible. La Mayor de las Antillas no puede seguir sin hacer los cambios económicos que necesita para entrar en una senda de crecimiento y prosperidad. Lo contrario es prolongar el sufrimiento de una población que ha resistido como pocas por mantener sus ideales y sus anhelos.

 

NO SE PUEDE PEDIR LIBERTAD DESDE LA BURLA Y EL ESCARNIO

Disfruto al navegar por Internet buscando una imagen, un audio, un vídeo que recuerde la Isla que dejé un día pensando que pronto regresaría. Es mi socorrido  recurso para mantener la ilusión de la vuelta. En este paseo por la Red, a veces lo que encuentro me enorgullece y dignifica, otras me deprime. Hoy, por ejemplo, vi un título excéntrico y seguí el enlace que me llevó a un canal de un “Youtuber” que hace su sketch travestido, encima de una bandera cubana en una calle de Madrid. Lamentable caricatura de performance de las que utilizan algunos de los grupos disidentes para promover su existencia y buscar seguidores a cualquier precio.

Por lo que he leído, en este caso se trata de un recién llegado de la Isla que intenta hacerse un hueco dentro del ya agotado mercado del panfleto en esta plaza. Forma parte de la lucha por el pastel que proviene presumiblemente de los abultados presupuestos de la llamada Fundación Nacional para la Democracia de los EEUU y de sus socios en este Reino Ibérico. Buen negocio para “listillos” que hacen caja parapetados detrás de “ideales libertarios”.

No dudo que en esta frágil y dividida telaraña de opositores al sistema político cubano pueda haber algún patriota, alguien que sinceramente desee lo mejor para nuestra patria, pero desde luego nunca sería un triste y vulgar personaje como este.

No se puede pedir libertad y respeto  desde la humillación de símbolos  que no pertenecen a nadie en particular  porque son la expresión del alma de la nación cubana, sin partidismos ni ideologías.

Venezuela y el arte de la tauromaquia

Hispanoamerica

Después de la debacle del Partido Popular en las últimas elecciones generales de España, su inspirador mayor, el ex presidente Aznar, ha reaparecido en Paraguay, no precisamente para reflexionar qué le ha ocurrido a la derecha española, como sería de esperar, sino para pedir y justificar una intervención en Venezuela. Es lo que le faltaba al “oráculo”, que por lo visto le parece poco su apoyo descarado a la guerra de Irak que tuvo consecuencias devastadoras y que ahora incentiva a repetir en Latinoamérica.

No soy precisamente un defensor entusiasta de Nicolás Maduro, como gobernante, nunca lo he sido. Creo que al desaparecer Chávez, pudo asumir el liderazgo alguien más preparado para tamaña responsabilidad, con una mejor proyección estratégica y conceptual del movimiento político que nació como consecuencia del fracaso del sistema neoliberal, injusto y corrupto que imperaba en la hermana Venezuela. Pero la política abusadora, prepotente y equivocada de los Estados Unidos están agigantando a Maduro a niveles de convertirlo en un referente de la resistencia de los débiles contra los poderosos y borrar con ello, los errores y carencias del gobernante chavista.

Desgraciadamente para la humanidad, la potencia más grande del mundo ha caído en manos de un desequilibrado que considera todo como un espectáculo de exhibición de fuerza y poder, sin ningún otro valor político ni moral. Tal vez desde la tauromaquia se podría comprender el pensamiento tan primario de Trump. El Presidente Norteamericano es como un toro de lidia y punto. Cuando se mueve algo delante sus ojos, sin detenerse a analizar ni causas, ni consecuencias, se lanza sobre el capote y embiste, o al menos amenaza con hacerlo.  Si él y los que le aconsejan repasaran las lecciones de la historia de Latinoamérica actuarían distinto.

Contrario a lo que dice Aznar, el führercito (como lo bautizó Fidel Castro),  una intervención en Venezuela es la que podría producir un efecto “contaminante” en todos los países, especialmente en Latinoamérica.  Remember las políticas contra la Revolución Cubana en la década del 60 del siglo pasado que empujaron a la Isla hacia el bloque soviético y con ello el recrudecimiento de la Guerra Fría y a la crisis de los misiles que puso a la humanidad al borde del abismo.

Es momento de exigir claramente, como está haciendo la Unión Europea, Rusia, China, Cuba y muchos otros países, que la solución del conflicto venezolano hay que obtenerla desde la paz, sin intervención extranjera y con el protagonismo fundamental únicamente de los venezolanos.

Más que una novia para David

Como soy peli

Han pasado seis décadas desde que se creó el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), motivo por el que, en días pasados,  disfrutamos  nuevamente del filme Una novia para David.

La embajada de la Isla en Madrid organizó una sesión con cubanos residentes en España y otros  invitados de esta capital. Fue una sesión muy entrañable porque evocó  muchos recuerdos  de juventud con el añadido de la presencia de la actriz protagonista, María Isabel Díaz   y el actor Vladimir Cruz, ambos muy conocidos tanto en Cuba como en España. En el caso de María Isabel, por su destacada participación en la serie de Televisión Española Vis a Vis y en más de una decena de películas.  Vladimir Cruz, igualmente,  resulta familiar al público local e internacional por su excelente actuación en la mítica película cubana Fresa y Chocolate y otros filmes del cine caribeño. Participaron además otros integrantes del equipo creativo del largometraje.

Una novia para David retrata de una manera tierna y casi  inocente la vida de una parte importante de la juventud cubana en la década de los años sesenta del siglo pasado.  En particular, la historia de aquellos jóvenes que venidos del interior  disfrutaron de becas gratuitas para estudiar en la capital de la Isla. Por cierto,  muchos de ellos por su origen humilde, era la primera vez que conocían una  ciudad y en este caso, una metrópolis llena de encantos. La entrada a La Habana en aquellos trenes de vía estrecha, al amanecer, después de interminables horas de viaje resultaba como un descubrimiento mágico de un mundo apenas soñado.

Toda la película es un ingenioso poema,  sin grandes pretensiones cinematográficas pero lleno de ternura y sensibilidad.

Me fijo ahora, al cabo de tantos años, en esa canción de Pablo Milanés, “Ámame como soy, interpretada por Elena Burke,  que ambienta esta pieza cinematográfica y que hoy es casi un bello  himno al amor:

…”Amar es un laberinto que nunca había conocido/ Desde que yo di contigo quiero romper ese mito/ Quiero salir de tu mano venciendo todos los ritos/ Quiero gritar que te amo y que todos oigan mi grito/…

Si disponen de unos minutos escuchen la interpretación en la voz de  Elena Burke. Y desde luego, vean la peli, Vale la pena.

https://www.youtube.com/watch?v=pmwdhkjkNXg

Amane como soy 1

Homenaje a la hermana que se ha ido

bohio cubano

Hay pequeños hechos que nos marcan el sentido de la vida. Apenas con cuatro o cinco años, a la grupa de un caballo, cabalgaba en busca de mi hermana recién casada y de la cual me parecía imposible separarme. Caía lentamente el sol y la noche permitía ver a un lado y otro del camino las luces centelleantes de las humildes casas campesinas. Me inquietaba la demora en llegar y el jinete, mi insuperable cuñado, me consolaba con un recurso muy sencillo: -ves aquella lucecita, allá a lo lejos….pues ahí está la casa de tu hermana.

Llegábamos al lugar señalado y repetía el piadoso engaño, una y otra vez. Así, hasta la media noche en que por fin nos encontramos con mi hermana.

A lo largo de la vida siempre he tenido en el horizonte una pequeña luz a la cual llegar, un punto que conquistar. Tal vez esta experiencia es la metáfora de mi vida. Siempre hay que ilusionarse y luchar por alcanzar la luz que tenemos en el horizonte y no cejar hasta llegar a ella y después, otear donde se encuentra otro punto de luz para hacer lo mismo. Lo aprendí buscando a mi hermana. Aunque ya no está entre nosotros, sigue siendo una luz que me guia.

Defensores de los derechos humanos de Cuba de la mano de Aznar y sus discípulos

Desde que el Presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, anunció que visitaría  Cuba comenzó una reacción en cadena de la derecha española para entorpecer esa iniciativa. Tanto Ciudadanos, como el PP incluyeron  preguntas en el Congreso sobre el viaje e hicieron propuestas en la Comisión de Asuntos Exteriores, todo centrado en que el Presidente se reuniera con grupos disidentes no reconocidos por las autoridades de La Habana, reduciendo así el contenido de la visita a una gestión propagandística de reclamo de los derechos humanos.

Es una muestra del poco sentido de Estado de estas  dos formaciones políticas que parecen indiferentes al hecho que hacía más de 30 años ningún jefe del ejecutivo español había ido  a  Cuba,  donde cientos de empresas de este país tienen una importante presencia que se pudiera incrementar a partir del proceso de  reformas que tiene lugar allí .

Si la preocupación de estos partidos por el estado de los derechos humanos en la Isla fuera sincera y no un arma arrojadiza por intereses partidista, sería motivo de elogio;  pero cuando sus motivaciones tienen un origen espurio, no podemos menos que repudiarlo. Es sospechoso el celo del PP y Ciudadanos  por los derechos humanos cuando se aprecia el doble rasero que utilizan para juzgarlo.

Sin ir más lejos, tenemos latente el horrible crimen del periodista de origen árabe Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Estambul. Con la información publicada nadie en el mundo, con sentido común, duda de que fuera un crimen de estado cometido por  Arabia Saudí con total premeditación y máxima crueldad. Sin embargo el PP y Ciudadanos han medido cada palabra para condenarlo, con bastante desgano y la boca chiquita. Igual ha sucedido ante la divulgación de la foto del Rey Emérito, Juan Carlos I, saludando amigablemente al Príncipe  heredero, Mohamed bin Salman, justo después de las sospechas más que evidentes de que fue el autor intelectual del  asesinato.

Tampoco se han ocupado del encarcelamiento arbitrario desde el mes de  julio de la internacionalmente conocida defensora de los derechos humanos saudí,  Samar Badawi.

Desde luego, Arabia Saudí es el segundo mayor productor de petróleo del mundo, tiene contratos millonarios para la compra de armas en España y para rematar, es aliado incondicional de los Estados Unidos. Todo lo contrario de lo que es la Isla del Caribe.

Esta hipocresía es bien aprovechada por los opositores cubanos radicados en Madrid  – defensores de los derechos humanos- para magnificar y si viene el caso, inventar cualquier hecho que pueda parecer una  violación de los derechos humanos como parte de su carrera para ver quien se acerca más a las instituciones y líderes de la derecha, buscando una notoriedad que no tienen en ningún otro ámbito y que al parecer solo les interesa por la publicidad que genera en la  prensa y en los corrillos diplomáticos de Madrid, Washington y Bruselas.

Si examinamos la prensa de esta capital en estos días, leemos  los encuentros de Pablo Casado, Presidente del PP y de Albert Rivera,  de Ciudadanos, con Rosa María Payá, venida especialmente de Miami para presentar un libro de su fallecido padre, el conocido opositor Oswaldo Payá. También  el encuentro del  Secretario de Relaciones Internacionales y Portavoz en el Congreso del PP,  con  Carlos Payá, que se presenta  como  Representante en España  del Movimiento Cristiano de Liberación

Por otra parte agregar que solo a unas horas de la partida hacia Cuba del Presidente español, se produjo una rueda de prensa en la que una organización llamada Unión Patriótica de Cuba, anunciaba que  ha puesto en marcha un proceso para presentar diversas denuncias ante la Corte Penal Internacional contra las autoridades cubanas. Según dicen, esta acción la preparan con un conocido bufete de abogados que les asesora. Presumiblemente les cobrará una gran suma de dinero, porque los abogados no irán de altruistas para satisfacer su reclamo.

Sería curioso saber si estas actividades  han sido organizado en Madrid  con la generosa colaboración, como muchas veces, del más prominente defensor de los derechos humanos del Partido Popular, José María Aznar, probablemente a través de su Instituto Atlántico de Gobierno, el mismo que apoya cursos para jóvenes líderes cubanos que les trae el Observatorio de Derechos Humanos desde la Isla. Y también, conocer si se financian con una parte de los más de 200 millones de dólares que se ha gastado  Estados Unidos para financiar actividades desestabilizadoras de la Isla, desde 2011 a la fecha.

Los que se proclaman defensores de los derechos humanos de Cuba, en este caso,  se han buscado como aliado a uno de los principales promotores de   la devastadora guerra de Irak, junto con George W. Bush y Tony Blair.  Paradojas de la historia, Aznar es un muy buen candidato para ser enjuiciado por ese  tribunal internacional al cual se proponen apelar.

 

Pedro Luis Ferrer: guitarra y espuela

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Pedro Luis Ferrer

Recientemente en Madrid, en un concierto, escuché a Pedro Luis Ferrer citar unos versos de José Martí:

¡Verso, nos hablan de un Dios
Adonde van los difuntos:
Verso, o nos condenan juntos,
O nos salvamos los dos!

Para dicha de la cultura nacional cubana, viendo la madurez creativa del cantautor y la calidad de su música, se puede concluir que se han salvado los dos, el poeta y sus versos.

Han pasado más de cuarenta años desde que conocí a Pedro Luis,  allá en La Habana, durante un homenaje a Víctor Jara, el célebre cantautor chileno asesinado por la dictadura de Augusto Pinochet. Recuerdo, como si fuera hoy, aquel teatro abarrotado de estudiantes, en el que emocionado leí un modesto poema de elogio al cantante chileno y después di paso al concierto de Pedro Luis.

Entonces, como ahora, su música me sugiere un viajar por los caminos rurales de Cuba, por sus montañas y ríos, el verde de los cañaverales,  el trino del sinsonte y el repique de los tambores de  los carnavales.  Su armoniosa y cubanísima obra está llena de hermosos versos salpicados con mucha gracia e ironía, a la altura de otros   músicos clásicos populares de la Isla,  como Ñico Saquito, Miguel Matamoros, Carlos Pueblas o Faustino Oramas (El Guayabero).

Nunca ha callado. En sus letras ha elogiado lo que ha creído elogiable, pero ha martillado con vehemencia y convicción lo que ha considerado dañino. Criticó la homofobia cuando una gran parte de la sociedad y desde el poder se discriminaba a los homosexuales, puso en primer plano la existencia de la prostitución mientras las autoridades querían disimularla. En su célebre canción “100% cubano”, en 1994, denunció la humillante discriminación que sufrían los cubanos al no tener acceso a la mayoría de las  instalaciones turísticas reservadas para el turismo extranjero e ironizó sobre la carencia de valor del peso cubano y la negación del derecho de la mayoría de los ciudadanos  a salir y entrar libremente a su país.

Los medios de difusión de la Isla intentaron silenciarlo, pero no pudieron. A través del ingenio popular, tan bien expuesto en el repertorio de Ferrer, el pueblo se las agenció con casetes de audio y de boca a boca, para que sus composiciones siguieran formando parte del acerbo sonoro popular. El autor fue como el trueno y el pueblo, como el viento. Nunca mejor dicho.

Con posterioridad todas esas políticas abusivas y vejatorias que criticaban sus canciones  han sido oficialmente reconocidas como errores y están en proceso de rectificación, pero probablemente, como es bastante habitual en Cuba, nadie pedirá perdón al artista por los daños y el ostracismo que ha padecido. Su pueblo siempre  sabrá reconocer su valor, su honestidad y su sacrificio.

Ojalá que nunca más tengamos burócratas que censuren el arte verdadero, el que critica y denuncia para que siga cantando libre el jilguero, con su guitarra y su tres.

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Aquí dejo una muestra de su arte y os recomiendo a los que estén por Madrid que no se pierdan alguno de sus conciertos.

Con Pedro Luis Ferrer

El autor de esta crónica con Pedro Luis Ferrer, en Madrid

Un Tribunal Constitucional para defender la ley de leyes

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Capitolio

La discusión popular del nuevo proyecto de Constitución es el principal acontecimiento político de Cuba en estos días. Un proyecto que será sometido a referéndum el próximo mes de febrero.

Son muy variadas las opiniones, tanto favorables  como en contra y también muchas sugerencias de modificaciones las que se pueden leer en la prensa, aunque, para no faltar a la costumbre, los medios de difusión oficiales de la Isla solo dan una cobertura bastante descriptiva del desarrollo de las asambleas en las que se analiza el proyecto, sin apenas espacios de debate y digo debate, no solo de exposición de los contenidos  y elogios, sino de contraposición de ideas. Se echa de menos una labor más didáctica,  con argumentos de defensores y detractores de los postulados propuestos.  Con la excepción de algún medio digital no oficial, que podría ilustrar una forma de abordar la temática más profesional e interesante. Particularmente me ha llamado la atención lo difundido en la plataforma digital El Toque https://constitucion.eltoque.com/; https://eltoque.com/juristas-responden-preguntas-cambios-proyecto-constitucion-video/.

En este comentario solo voy a fijarme en un ángulo general del nuevo proyecto y dejo para otro momento opiniones sobre lo expuesto en el  contenido del articulado.

Preparando estas notas encontré unas reflexiones sobre el tema del control del cumplimiento de la Constitución que a continuación resumo: “Una de las cosas que nos preocupa y que debe ser de una preocupación perenne, es que […] la Constitución que nosotros hagamos se cumpla rigurosamente. No podemos tener o aprobar uno solo de esos preceptos que no se aplique rigurosamente. […]La Revolución no puede crear una Constitución, no puede crear instituciones, no puede crear principios que no se cumplan…Por eso es nuestro propósito una vez que se haya aprobado esta Constitución, luchar consecuente y tenazmente, para que cada uno de los preceptos de esa Constitución se cumplan; que nadie le pueda imputar a la Revolución jamás, de que acordó leyes y principios que después no se cumplieron”. Fin de la cita.

Esas son palabras de Fidel Castro con ocasión de la Constitución de 1976, la que justamente se está proponiendo modificar ahora. Sin embargo, al repasar el contenido de este proyecto podemos observar que varias de sus disposiciones evidencian  en sí mismo que la Constitución precedente no fue observada en muchas decisiones que fueron adoptándose sobre la marcha, sin un respaldo constitucional que los avalara y esos hechos no han tenido ninguna consecuencia.

Este proyecto de Constitución empieza con una definición a mi juicio esencial, la de ser un Estado de Derecho Socialista, es decir con supremacía constitucional, pero  no contiene un mecanismo de control que garantice que sea respetada y desarrollada escrupulosamente. Cuba necesita un Tribunal Constitucional, no solo como garantía para la convivencia, sino también para borrar definitivamente la improvisación. Si otros estados, con sociedades disciplinadas, estables durante  largos periodos históricos, con una cultura jurídica consolidada,  disponen de esos mecanismos, mucho más se justifica  en Cuba que  ha vivido durante más de medio siglo un proceso político que ha modificado de raíz el sistema político establecido desde su fundación como República.