Pedro Luis Ferrer: guitarra y espuela

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Pedro Luis Ferrer

Recientemente en Madrid, en un concierto, escuché a Pedro Luis Ferrer citar unos versos de José Martí:

¡Verso, nos hablan de un Dios
Adonde van los difuntos:
Verso, o nos condenan juntos,
O nos salvamos los dos!

Para dicha de la cultura nacional cubana, viendo la madurez creativa del cantautor y la calidad de su música, se puede concluir que se han salvado los dos, el poeta y sus versos.

Han pasado más de cuarenta años desde que conocí a Pedro Luis,  allá en La Habana, durante un homenaje a Víctor Jara, el célebre cantautor chileno asesinado por la dictadura de Augusto Pinochet. Recuerdo, como si fuera hoy, aquel teatro abarrotado de estudiantes, en el que emocionado leí un modesto poema de elogio al cantante chileno y después di paso al concierto de Pedro Luis.

Entonces, como ahora, su música me sugiere un viajar por los caminos rurales de Cuba, por sus montañas y ríos, el verde de los cañaverales,  el trino del sinsonte y el repique de los tambores de  los carnavales.  Su armoniosa y cubanísima obra está llena de hermosos versos salpicados con mucha gracia e ironía, a la altura de otros   músicos clásicos populares de la Isla,  como Ñico Saquito, Miguel Matamoros, Carlos Pueblas o Faustino Oramas (El Guayabero).

Nunca ha callado. En sus letras ha elogiado lo que ha creído elogiable, pero ha martillado con vehemencia y convicción lo que ha considerado dañino. Criticó la homofobia cuando una gran parte de la sociedad y desde el poder se discriminaba a los homosexuales, puso en primer plano la existencia de la prostitución mientras las autoridades querían disimularla. En su célebre canción “100% cubano”, en 1994, denunció la humillante discriminación que sufrían los cubanos al no tener acceso a la mayoría de las  instalaciones turísticas reservadas para el turismo extranjero e ironizó sobre la carencia de valor del peso cubano y la negación del derecho de la mayoría de los ciudadanos  a salir y entrar libremente a su país.

Los medios de difusión de la Isla intentaron silenciarlo, pero no pudieron. A través del ingenio popular, tan bien expuesto en el repertorio de Ferrer, el pueblo se las agenció con casetes de audio y de boca a boca, para que sus composiciones siguieran formando parte del acerbo sonoro popular. El autor fue como el trueno y el pueblo, como el viento. Nunca mejor dicho.

Con posterioridad todas esas políticas abusivas y vejatorias que criticaban sus canciones  han sido oficialmente reconocidas como errores y están en proceso de rectificación, pero probablemente, como es bastante habitual en Cuba, nadie pedirá perdón al artista por los daños y el ostracismo que ha padecido. Su pueblo siempre  sabrá reconocer su valor, su honestidad y su sacrificio.

Ojalá que nunca más tengamos burócratas que censuren el arte verdadero, el que critica y denuncia para que siga cantando libre el jilguero, con su guitarra y su tres.

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Aquí dejo una muestra de su arte y os recomiendo a los que estén por Madrid que no se pierdan alguno de sus conciertos.

Con Pedro Luis Ferrer

El autor de esta crónica con Pedro Luis Ferrer, en Madrid

Un Tribunal Constitucional para defender la ley de leyes

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Capitolio

La discusión popular del nuevo proyecto de Constitución es el principal acontecimiento político de Cuba en estos días. Un proyecto que será sometido a referéndum el próximo mes de febrero.

Son muy variadas las opiniones, tanto favorables  como en contra y también muchas sugerencias de modificaciones las que se pueden leer en la prensa, aunque, para no faltar a la costumbre, los medios de difusión oficiales de la Isla solo dan una cobertura bastante descriptiva del desarrollo de las asambleas en las que se analiza el proyecto, sin apenas espacios de debate y digo debate, no solo de exposición de los contenidos  y elogios, sino de contraposición de ideas. Se echa de menos una labor más didáctica,  con argumentos de defensores y detractores de los postulados propuestos.  Con la excepción de algún medio digital no oficial, que podría ilustrar una forma de abordar la temática más profesional e interesante. Particularmente me ha llamado la atención lo difundido en la plataforma digital El Toque https://constitucion.eltoque.com/; https://eltoque.com/juristas-responden-preguntas-cambios-proyecto-constitucion-video/.

En este comentario solo voy a fijarme en un ángulo general del nuevo proyecto y dejo para otro momento opiniones sobre lo expuesto en el  contenido del articulado.

Preparando estas notas encontré unas reflexiones sobre el tema del control del cumplimiento de la Constitución que a continuación resumo: “Una de las cosas que nos preocupa y que debe ser de una preocupación perenne, es que […] la Constitución que nosotros hagamos se cumpla rigurosamente. No podemos tener o aprobar uno solo de esos preceptos que no se aplique rigurosamente. […]La Revolución no puede crear una Constitución, no puede crear instituciones, no puede crear principios que no se cumplan…Por eso es nuestro propósito una vez que se haya aprobado esta Constitución, luchar consecuente y tenazmente, para que cada uno de los preceptos de esa Constitución se cumplan; que nadie le pueda imputar a la Revolución jamás, de que acordó leyes y principios que después no se cumplieron”. Fin de la cita.

Esas son palabras de Fidel Castro con ocasión de la Constitución de 1976, la que justamente se está proponiendo modificar ahora. Sin embargo, al repasar el contenido de este proyecto podemos observar que varias de sus disposiciones evidencian  en sí mismo que la Constitución precedente no fue observada en muchas decisiones que fueron adoptándose sobre la marcha, sin un respaldo constitucional que los avalara y esos hechos no han tenido ninguna consecuencia.

Este proyecto de Constitución empieza con una definición a mi juicio esencial, la de ser un Estado de Derecho Socialista, es decir con supremacía constitucional, pero  no contiene un mecanismo de control que garantice que sea respetada y desarrollada escrupulosamente. Cuba necesita un Tribunal Constitucional, no solo como garantía para la convivencia, sino también para borrar definitivamente la improvisación. Si otros estados, con sociedades disciplinadas, estables durante  largos periodos históricos, con una cultura jurídica consolidada,  disponen de esos mecanismos, mucho más se justifica  en Cuba que  ha vivido durante más de medio siglo un proceso político que ha modificado de raíz el sistema político establecido desde su fundación como República.

UN RARO OBSERVATORIO DE DERECHOS HUMANOS EN MADRID

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Observatorio DH 2

En España se ha generado algo así como una fiebre contagiosa en la clase política por las irregularidades en los títulos de Máster. Al parecer, algunos relevantes políticos han engordado sus currículos con distinciones académicas que han obtenido, cuando menos, irregularmente. Hay varios procesos penales en curso, particularmente en la universidad  Rey Juan Carlos, en su Instituto de Derecho Público.

Al calor de este hecho recordé un curioso Máster, renombrado como “diplomatura”,  que organizó el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) – Institución con sede en Madrid y que aparece en el Registro Nacional de Asociaciones y en el Registro de ONG  de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, al menos eso dice en su página Web-. Al mencionado curso asistieron aproximadamente una veintena de “jóvenes líderes  cubanos que luchan por el cambio gubernamental en su país” y, según los organizadores,  con esta acción se proponían “fomentar el estudio y  el aprendizaje de conocimientos especializados sobre políticas públicas y el funcionamiento de las instituciones”.

Me sorprenden dos cosas, la primera es que en Madrid esté legalizada  una institución bajo el paraguas de ONG que fomenta acciones concretas y declaradas encaminadas a promover un cambio de gobierno en Cuba, un país con el que España mantiene relaciones diplomáticas y comerciales. Si fuera al revés, digamos que trascendiera que La Habana acoge a jóvenes catalanes para fomentar el estudio y  el aprendizaje de conocimientos especializados sobre políticas públicas y el funcionamiento de las instituciones para instaurar la República en Cataluña, (y para ironizar que fueran jóvenes de los CDR (Comités de Defensa de la República), sigla igual que los CDR cubanos (Comités de Defensa de la Revolución). Qué pasaría, cómo echarían humo las tertulias políticas y los medios de prensa.

La  actividad formativa mencionada fue realizada coordinadamente con el Instituto Atlántico de Gobierno, creado y dirigido por el ex presidente español José María Aznar.

No soy un experto para enjuiciar a fondo el significado diplomático y legal que pueda resultar de estas practicas, pero lo que me pone los pelos de punta es que a esos líderes jóvenes se les traiga a este país a prepararse para el posible futuro de Cuba y que la formación esté bajo la sombra del ex presidente Aznar. Si los ideólogos de esta iniciativa creen que van a enamorar a la nueva generación de cubanos con las enseñanzas “aznarianas”, probablemente tengan un resultado contrario al esperado.

Con estos elementos me puse a husmear en el sitio Web del Observatorio Cubano de Derechos Humanos y pasé, de la curiosidad  a la perplejidad.

En el reporte económico correspondiente al ejercicio Septiembre 2014 a Mayo 2017, algo más de dos años y medios, tuvieron unos  gastos de más de un millón, trescientos mil dólares, desglosados:  Formación (dos cursos, entre ellos el mencionado, con 31 alumnos): 559 514,20 dólares.

En Proyectos en Cuba 260 695,30 dólares (justifican esta cifra básicamente por gastos incurridos para la confección del primer registro de la sociedad civil de Cuba, que es una lista de 28 Asociaciones constituidas en la Isla, casi todas aparecen con sus  la dirección de su sede, los estatutos, los nombres de sus dirigentes y una cifra aproximada de miembros. Pero lo singular es que las cifras de integrantes se mueven en el rango de 11 a 30. Desde luego, si esta es la oposición al gobierno cubano habría que creer lo que dicen sus voceros, que estos grupos son insignificantes y carecen de reconocimiento en la sociedad cubana.

En eventos, Foros y Debates en Latinoamérica, 142 932,80 dólares. Esto fueron sendos foros en México, Panamá y  Uruguay. Pero, por favor, quédense con el dato de participantes, en México, 4 cubanos y 6 académicos internacionales; en Panamá, 5 cubanos y 5 académicos; Uruguay, 6 cubanos y 7 académicos.  También aparece una partida de gastos bajo el título de Incidencias, al que dedicaron 208 520 dólares, ahí se contempla la organización de la participación de opositores de la Isla en el Europarlamento, en Octubre de 2016.

Otro capítulo se refiere a la Asistencia a inmigrantes cubanos en la Comunidad de Madrid,  en situación de vulnerabilidad, en lo que gastaron 120 000 dólares.

Por ultimo, contabilizan 87 793 dólares en Comunicaciones.

Hago sólo un par de comentarios: primero, agradecer este acto de transparencia aunque claramente incompleto, porque faltaría un elemento esencial, de dónde procede  el financiamiento de esta Asociación.  Desde luego, me resisto a creer que sean de fuentes públicas, de dinero de los contribuyentes de este u otro país. No estamos hablando de asistencia a países subdesarrollados, a la construcción de hospitales y escuelas en África, se trata de recursos para promover y estimular el cambio de un gobierno extranjero y su sistema.

Y ya saben, si encuentran a un cubano inmigrante en Madrid, en riesgo de vulnerabilidad económica, pásenle el dato, en el Observatorio Cubano de Derechos Humanos hay abundantes recursos…

El mes pasado se hizo una convocatoria desde Miami para la celebración de una vigilia en varias ciudades de América y Europa para criticar la situación de los derechos humanos en países de América Latina que atraviesan situaciones muy diferentes y complejas, entre ellos, desde luego, estaba Cuba. Se podría esperar  que con tanto dinero que administra el Observatorio hubieran organizado la vigilia, pero no encendieron ni una vela.  A lo mejor ya han agotado el  presupuesto del año o lo tienen planificado para   otros actos publicitarios que les den más rédito en su afán de protagonismo como falsos representantes de los emigrados cubanos que ni les conocen, ni les esperan.

En España hay algunos medios que poseen una habilidad extraordinaria en las investigaciones periodísticas, por ejemplo el Eldiario.es. No digo más, pero me encantaría que se fijaran en esta Asociación.

Aquí les dejo el enlace de donde he extraído los datos. https://drive.google.com/file/d/0B6_uQ1aINZx6bjktanhnS3ZSaXM/view

https://observacuba.org/areas-de-trabajo/formacion/

Nota: Las cifras contables están expuestas en dólares, a pesar de que la moneda que circula habitualmente aquí es el Euro, lo hago para respetar los números que aparecen en la mencionada página del OCDH.

 

Dormía con los guantes y spikes como almohada

Cuando los cubanos emigramos somos como los caracoles terrestres, nos movemos con el caparazón encima para que nos envuelva y nos proteja. Para los moluscos es una barrera física, una especie de “cáscara” de minerales endurecidos. Para nosotros esa cobertura es espiritual: son nuestros valores, nuestra música, el arte, la cultura, las costumbres, el deporte.  Tanto unos como otros, necesitamos de esa protección para sobrevivir.

Esta vez hablaré del deporte y en particular del béisbol o pelota, como decimos comúnmente,  porque tal vez sea este juego lo que más nos lleva a los recuerdas de la infancia y la juventud.

En Europa el béisbol no tiene el mismo arraigo que en América y es muy poco difundido, pero buscando se encuentra la información adecuada para  disfrutar de algún torneo. Este país tiene La Real Federación Española de Béisbol y Sófbol y en su  página web se recogen al detalle tanto los eventos como los resultados de los equipos, campeonatos y torneos http://www.rfebs.es/, pero de resultados deportivos no va esta crónica. Aquí voy a hablar de los cubanos emigrantes devenidos en peloteros aficionados. Compatriotas que sacrifican parte de su descanso en aras de participar activamente de nuestro deporte nacional.  Son mucho más que deportistas, lo digo con convicción, porque para un cubano la pelota es más que un deporte, forma parte de nuestros emblemas espirituales y seña inequívoca de cubanía, de arraigo a la tierra que nos vio nacer. Un partido de pelota para un emigrante  es viajar a Cuba, recordar la Serie Nacional, nuestros emblemáticos jugadores y momentos inolvidables  de ocio rodeados de amigos y familia.

Entre el 13 y el 16,  de este mes, asistí a algunos partidos de la final de la primera división de béisbol en Rivas Vaciamadrid y Villalbilla.

Resultó campeón del torneo el equipo Antorcha de Valencia, pero yo  me fijé en el “Tigres de Alicante”. Resulta que en este último juega, como lanzador,  Alexey González Cruz (Alex) villaclareño, de Manicaragua, al que ya conocía de otros torneos.  Le pregunté de dónde le venía su afición a la pelota y su respuesta me motivó a escribir estas línea: “Cuando tenía 9 años, mi padre, que practicaba la pelota en equipos locales, me regaló un guante y unos spikes (tacos) y fue tal la alegría que me produjo que los colocaba cada noche como almohada para no separarme de ellos…”  También me explicó que en este equipo hay ocho cubanos, al  torneo asistieron seis: Michel Esquivel, Yoel Laureiro, Yankiel Ortega, Alexis Rodríguez, el propio Alex y para rematar, el Manager y técnico del club, Jorge Méndez Quintanilla, un afable habanero que se ha propuesto relanzar el Equipo de Alicante a lo más alto de la competición. Para regocijo criollo la presencia de cubanos en equipos de España no es solo en Alicante, sino que ha sido muy visible en todas las competiciones a las que he asistido en los últimos años.

Animo a los que lean estas línea a participar en próximos torneos y les auguro que como a mí, le servirá para fortalecer ese caparazón contra la nostalgia y la distancia.

Cartel besibol

Cuando la torpeza se mezcla con el absurdo

Saturno devorando a su hijo

Resulta que una parte del sector artístico de Cuba se ha revuelto contra un decreto del ministerio de ese sector que pretende, más que trazar política cultural, administrar la creación. Es contradictorio que tal polémica ocurra ahora, justamente cuando el país se está planteando la realización de transformaciones significativas, tanto en el orden económico, como social, que requieren un consenso importante de todos los sectores, empezando por la intelectualidad.

Solo con examinar por arriba el contenido de algunos artículos del llamado Decreto 349/2018 del Ministerio de Cultura  es suficiente para entender el enfado en el sector.

Por ejemplo, se consideran contravenciones  muy graves cuando una persona natural o jurídica en la utilización de los medios audiovisuales, muestre en ellos contenidos con “violencia, lenguaje sexista, vulgar y obsceno…”

Es decir, una persona que a través de los medios audiovisuales muestre contenidos en los que haya violencia, lenguaje sexista, vulgar y obsceno estará cometiendo una contravención administrativa sujeta a multas y hasta el decomiso de los recursos.

De aplicarse textualmente la norma, privarían a las nuevas generaciones de películas clásicas del cine mundial y del cine cubano, porque en la mayoría están presentes expresiones vulgares, coloquiales, del habla popular de cada época.

No se oirán más las guarachas de Ñico Saquito, El Guayabero y tantos otros, verdaderas glorias de la música popular cubana. Hablando claro, alguien puede explicar qué es vulgar, obsceno, sexista en una obra de arte, en una canción. Porque para criticar la vulgaridad y el sexismo muchas veces hay que exponerlos y combatirlos a la vez, en ese contexto.

Si la intención de los ponentes de esta absurda legislación es eliminar las expresiones soeces y chabacanas  de ciertos músicos y ritmos actuales que atormentan las calles de La Habana y el interior de los “almendrones” que trasladan a los pasajeros por la ciudad, sería igualmente un  error,  porque eso no lo puede administrar el gobierno con un Decreto Ley, es la sociedad con su aceptación o rechazo. En ultima instancia, serían  los críticos de arte, los medios de difusión a quienes correspondería esa labor.

Los encargados de trazar políticas culturales en Cuba deberían tener la suficiente experiencia en este terreno y no olvidar las consecuencias  de lo que se conoce como el quinquenio gris, en los años 70 del siglo pasado, infausta etapa en que se pretendió “parametrar” el arte y las letras y hasta los intelectuales. El cubano es culto, para ser libre, como nos dijo Martí. Nadie se atrevería a prohibirle que contemple, aunque contenga sexo o violencia “Susana y los Viejos” de Tintoretto; Saturno devorando a su hijo, de Goya; Judith decapitando a Holofernes, de Artemisia Gentileschi  o Guernica, de Pablo Picasso.

 

Bautismo de un Presidente y ¿un nuevo país?

Ya pasaron los primeros cien días de gobierno del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel. La prensa cubana -no se esperaba otra cosa- ha sido muy complaciente con el acontecimiento, se ha limitado a reflejar las actividades en las que ha participado, sin un juicio crítico sobre el resultado concreto de su acción como nuevo gobernante.

Lo cierto es que Cuba está cambiando y en cosas muy sustanciales. Ya sabemos que el mandato del gobernante empezó el 19 de abril de 2018 y terminará en 2023. Y sabemos más, conocemos que en el proyecto de nueva Constitución que estos días se discute en las organizaciones sociales, instituciones y con la población en general, se establece que los mandatos presidenciales serán de cinco años, con una posible renovación por igual período, y que para acceder al cargo no se podrá tener más de 60 años.

La generación que hizo la Revolución en la década de los años 60 del siglo pasado ha hecho bien en dejar resuelta la gobernabilidad y continuidad de un proceso político que ha sido referencia para la izquierda mundial, pero ha puesto de manifiesto, también, lo inútil y contraproducente de prolongar indefinidamente el liderazgo del gobierno, aún contando con el respaldo de gran parte de la población.

Los comandantes que bajaron de la Sierra Maestra, encabezados por Fidel Castro, gozaron del reconocimiento de un país que se libraba de una feroz dictadura, la de Fulgencio Batista, y esa aureola de héroes les legitimó moralmente ante los ciudadanos  para encabezar un gobierno que sorteó peligros muy definitorios para la soberanía del país. Pero a la vez, se cometieron errores de bastante profundidad que en circunstancias normales la población no hubiera permitido. La historia es la que es y no la que nos podamos imaginar, pero es natural que nos hagamos la pregunta de por qué estos cambios no se adoptaron antes, con lo cual hoy, con toda seguridad,  tendríamos un país mejor en todos los aspectos.

El reto de Díaz-Canel es conquistar el reconocimiento y apoyo del pueblo por las medidas que sea capaz de llevar adelante, teniendo como arma la persuasión, el talento, el liderazgo  y el valor, sin otro aval que su trabajo, la verdad, la transparencia, el desarrollo pleno de la crítica a la gestión pública, básicamente  en los medios de comunicación, con libertad y responsabilidad, como medios para desarrollar la conciencia democrática real en el país. Que ponga en primer término el mejoramiento de las condiciones materiales de la gente, la eficiencia de los servicios públicos y la creación de condiciones para el emprendimiento empresarial y el desarrollo de las diferentes formas de propiedad, sin prejuicios ideológicos y partidistas. Las nuevas generaciones de cubanos no evaluarán a sus líderes  por méritos históricos conquistados en el pasado, juzgarán el resultado de la política y de los políticos  por el nivel de solución a sus problemas cotidianos, a la mejora de sus condiciones de vida.

Constitución y emigración cubana

Las autoridades cubanas han anunciado que facilitarán la participación de los emigrados cubanos en el proceso de discusión de la Constitución que finalmente será sometida a referéndum. Es una decisión justa y demuestra el interés del gobierno cubano en desarrollar unas relaciones creadoras con su emigración en el extranjero. Cabe esperar la participación activa de quienes estamos fuera de nuestro país y que seguimos manteniendo el amor por nuestro pueblo, el deseo sincero de que Cuba encuentre su propio camino, en paz y basado en los principios de independencia, soberanía, libertad, igualdad, pluralidad y tolerancia.

La emigración cubana es muy variopinta, desde los primeros que abandonaron el país por su participación criminal durante la dictadura de Fulgencio Batista, seguida de una amplia masa de grandes propietarios afectados por las nacionalizaciones de sus propiedades, hasta oleadas posteriores de gentes inconformes por la implantación del sistema político que desarrollaba la Revolución, o quienes simplemente buscaban, y buscan, un horizonte personal de prosperidad que no avizoran dentro de su país de nacimiento. Contando también a los que, como ha sido común en el mundo, emigran por razones personales y sentimentales.
Todo este proceso ha sido doloroso y ha traído mucho sufrimiento en la familia cubana. Ya es hora de pensar en el futuro, en ese futuro de paz y bienestar que deseamos para la Isla Verde, que a todos pertenece. Participemos con nuestras opiniones, expresemos la Cuba que soñamos para nuestros hijos, nietos y todos aquellos que siguen allí, o sueñan volver.

La Cuba del futuro no se podrá construir robusta sin la reconciliación entre los cubanos, de dentro y de fuera. El potencial económico y cultural de la emigración puede ser trascendente si se encuentran causes sólidos para su participación en los planes de futuro del país y eso debería estar muy bien desarrollado en la constitución que surja de este proceso.

Cuba, a su paso, va transformando su sistema

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Según el proyecto de nueva Constitución de Cuba, recién aprobado por la Asamblea Nacional y que se someterá a referéndum próximamente, se instauran los cargos de Presidente de la República y de Primer Ministro, tal como existió a lo largo de la historia republicana de la Nación. Ya en 2016 se había traslado la sede del parlamento al Capitolio Nacional, lugar que ocupaba el poder legislativo antes de 1959. Pudiera parecer que son simples cambios de forma dentro de ese fenómeno social que se llama Revolución Cubana, pero es mucho más. El proyecto de Constitución lo componen 224 artículos. De la actual Carta Magna fueron modificados más de 100, eliminados 11 y nuevos, casi 90. Es un cambio en profundidad.

Revisando los aspectos más destacados por la prensa a día de hoy, se podrían formular varios titulares, empezando por la limitación del tiempo para ejercer los cargos públicos más relevantes, solo dos períodos de cinco años consecutivos. El Presidente debe llegar a serlo antes cumplir los 60. Este es un cambio trascendente en un país que ha mantenido a sus principales líderes en cargos de gobierno durante décadas, muchos ya con edades que superaban los 75 años y más, el mayor ejemplo fue el propio Fidel Casto que se mantuvo frente al gobierno casi 50 años.

El proyecto de Constitución incluye el reconocimiento del mercado y como forma de propiedad agrega la privada. En la constitución actual solo se reconoce la propiedad estatal y la cooperativa agrícola. La propiedad privada fue eliminada prácticamente como término jurídico y económico en 1968, durante un lamentable proceso de nacionalizaciones de la pequeña y mediana propiedad privada, conocido como Ofensiva Revolucionaria.

La palabra comunismo no aparece en el nuevo texto, contrario a lo ocurrido en la de 1976. Dice ahora que el propósito trazado como política de estado es un “socialismo próspero y sostenible”. Otro aspecto muy significativo que contiene este proyecto es la definición de matrimonio como la unión entre dos personas, dando pie a la posterior legalización del matrimonio homosexual. En lo social esta medida es extraordinaria si tenemos en cuenta el historial de homofobia y machismo que ha estado presente en la sociedad cubana, posiblemente desde la etapa colonial del país y que tuvo su clímax en los primeros años de la Revolución, cuando se aplicaron políticas extraordinariamente severas contra homosexuales, entre ellos varios conocidos intelectuales.

En lo relativo a los derechos civiles y políticos no hay grandes titulares, reafirma que el Partido Comunista de Cuba es la fuerza dirigente superior de la sociedad, no parece suficiente que sea el único legalmente reconocido, sino que además se le atribuye ese poder tan general y hasta abstracto que lo sitúa como una fuerza sobre natural, por encima de cualquier otra consideración. Por otra parte, resulta contradictorio cuando en otra parte del texto se habla de que “la soberanía reside en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado. Ese poder es ejercido directamente o por medio de las Asambleas del Poder Popular y demás órganos del Estado que de ellas se derivan, en la forma y según las normas fijadas por la Constitución y las leyes”. El enunciado del Partido se mantiene intacto al que existía en la mayoría de los países del bloque socialistas de Europa y la Unión Soviética y otros países afines en el siglo pasado.

No obstante, aún sin haber leído el texto completo, la conclusión que se puede extraer de estos cambios constitucionales en Cuba es que es un paso hacia adelante en lo que han llamado la actualización de sus políticas, reflejado con bastante fidelidad en el ultimo congreso del Partido, conocido con el largo título de “Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista” Ese documento, sin ser un análisis crítico del pasado, sí es una buena fotografía y diagnostico de la situación actual del país en los sectores vitales, las problemáticas sociales, sus contradicciones y los retos a corto y largo plazo.

Otras transformaciones deberán producirse para hacer verdaderamente “sostenible” el socialismo al que aspiran. Una de ellas y posiblemente de las más significativas, deberá ocurrir en el seno del propio partido gobernante, en su política y en su renovación. Probablemente sea este el último compromiso de Raúl Castro para con la historia, después de haber impulsado sostenidamente la reorganización del Estado y la discreta reforma económica en marcha.

Tanto Fidel, como Raúl, en las ultimas décadas, han delegado la dirección cotidiana y operativa del partido en un médico guerrillero de la Sierra Maestra que ya tiene 87 años y que ha dirigido la organización con mano dura, aplicando las concepciones más dogmáticas del sistema, cerrado a cualquier ejercicio crítico de fondo, incluso los provenientes desde posiciones revolucionarias. Si el partido está tan comprometido con la sociedad como se proclama, es tiempo de que esa organización se dinamice y juegue un papel más creativo, ilusionante y moderno.

Cuba no puede seguir atrincherada, a merced de los vaivenes de sus relaciones exteriores y mantenerse en el inmovilismo en su vida política interna. Es cierto que los pequeños grupos de disidencia existentes no son aceptados por la población por su conocida dependencia ideológica y económica al servicio de los intereses de quienes les pagan, es decir los norteamericanos, pero esa no es una excusa para que no se permita la existencia de otras asociaciones civiles no gubernamentales, independientes de las organizaciones de masas claramente seguidoras de las políticas oficiales, al igual que el naciente movimiento de prensa digital, de modo que faciliten a los ciudadanos expresarse con seguridad y legítimamente sobre los diversos asuntos que le conciernen.
Esperemos que para esto no tengan que transcurrir tres años, cuando se produzca el VIII Congreso del Partido y que antes, además de implantarse y respetarse lo proyectado, lleguen cambios de más calado.

Pan y azúcar, andamos de dos en dos

 

El Quijote veía gigantes en sus andanzas manchegas y eran molinos. Yo, en estas mismas tierras, donde acaban de cortar el trigo, imagino plantaciones de cañas de azúcar recién cosechadas. Alucinaciones compartidas.

Pareciera que las infinitas llanuras manchegas provocan brotes de espejismos, fantasmas y apariciones, similar síndrome de los que hemos crecido rodeados de cañaverales, allende el océano.

Aquí trigo, harina y pan. Allá caña de azúcar, aguardiente y ron.

Es espléndido, es bello, contemplar los campos segados, tanto de trigo como de la caña, con ese color amarillento que asumen después de la cosecha. Disfrutarlo es muy breve, porque pronto el hombre moldeará esas tierras para plantar semillas nuevas. Aparecerán las lluvias, los brotes verdes. Crecerá el trigo, se empinará la caña de azúcar y se repetirá infinitamente el ciclo. Primero todo verde, muy verde y finalmente volverá ese manto homogéneo de un tenue amarillo.

Tanto tenemos en común en nuestros campos, tanto en nuestras culturas. Lo resume el Poeta Nacional de Cuba, Nicolás Guillén en su “Songoro Cosongo”

En esta tierra, mulata
de africano y español,
(Santa Bárbara de un lado,
del otro lado, Changó),
siempre falta algún abuelo,
cuando no sobra algún Don
y hay títulos de Castilla
con parientes en Bondó:
vale más callarse, amigos,
y no menear la cuestión,
porque venimos de lejos,
y andamos de dos en dos.

 

 

 

SOLIDARIDAD CON LOS CARIBEÑOS Y LOS NORTEAMERICANOS

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flora

A modo de solidaridad con todos los caribeños y norteamericanos que en estos días están sufriendo el azote de dos grandes huracanes os dejo este testimonio que escribí sobre el ciclón Flora. Es casi igual al que presenté en un concurso de micro relatos que tuvo lugar en mi empresa, AvantCard, en Madrid y que generosamente fue premiado. Solo he suprimido algunos párrafos para hacerlo más breve todavía.
Han pasado más de cuarenta años de estos hechos, algunas cosas ya me resultan imprecisas,  pero esto es lo que guardo en mi memoria sobre mi primera experiencia de un huracán. Transcurrían tiempos muy difíciles sobre todo para los sectores más vulnerables de la población. No se habían desarrollados planes de embalse de los grandes ríos que surcan el oriente de la Isla, como los que con posterioridad fueron construidos. La situación política en general era difícil porque un nuevo sistema político empezaba a surgir mientras el anterior se resistía. Así era el contexto cuando llegó el ciclón Flora, uno de los huracanas más dañinos que ha sufrido la isla hasta ahora.

                                            Breve testimonio sobre el huracán Flora
Martes, 1 de octubre de 1963. Cuando estábamos en el aula, Alicia, la maestra, nos dijo que estuviéramos atentos porque un ciclón se había formado en el Caribe Oriental y podía ser una amenaza para la provincia. No era la primera vez que oíamos este tipo de advertencia. Nuestra reacción no podía ser otra que la ilusión por tener un día más de libertad para correr por el campo, bañarnos en el aguacero y atrapar algún pájaro con las alas mojadas. Así había sido siempre.
Miércoles. Volvimos al colegio, aunque para nosotros el ambiente ya era de fiesta, apenas atendíamos a la maestra, nos susurrábamos a los oídos sobre los planes si entraba la tormenta.
Jueves. A primera hora, cuando empezó a bailar el despertador encima de la mesa de cedro del cabecero de la cama, mi madre se presentó en la habitación para confirmarlo: – “Hijos, hoy no hay escuela por la llegada del ciclón”. A las seis de la tarde empezó a arreciar una brisa un poco extraña, pero no llovía. Mi padre se puso al lado del viejo Philips de válvula a escuchar las noticias. Oscureció antes de lo habitual y ya se veían unos nubarrones oscuros hacia el Este. Mi madre se extrañaba porque los animales de corral tenían un comportamiento extraño, se mostraban nerviosos. Sobre las ocho, era totalmente de noche, mi padre salió y se dirigió a la casa de Mario Soler. Nos separaban de ella unos ochocientos metros, estaba ubicada en una elevación natural del terreno y era la única construcción de ladrillos y cemento de la zona. La nuestra, como casi todas de los alrededores, era de paredes y techo de madera y algunas partes con la cubierta de zinc, sobre todo, en el soportal que la rodeaba. Era el típico estilo de fabricación que trajeron a principio de siglo los norteamericanos, dueños de muchas fábricas azucareras. Sobre las nueve de la noche, comenzaron unas ráfagas de viento a intervalos que estremecían con violencia los frutales: árboles de mango, aguacate, papaya, guayaba, limoneros. Empezaron a caer las plataneras que mi padre cuidaba con tanto esmero. Las caras de toda la familia delataban la creciente preocupación. “Si esto sigue así – dijo mi padre- a primera hora nos vamos para la casa de los Soler, es más segura para resistir el viento y está más alta, en caso de que se produzcan inundaciones”.
Nos fuimos a la cama, pero el ruido del aire contra las paredes, el silbido del viento entrando por cualquier hueco de puertas y paredes y el choque de trozos de zinc, ramas de árboles, macetas y diversos trastos que flotaban en el aire y se impactaban contra la casa, no permitían pegar ojo a nadie. Mi padre no esperó más, pasadas las once, envueltos en mantas, agarrados de las manos y soportando las primeras lloviznas con fuerza de balas, salvamos la distancia hasta nuestro “refugio”.
Viernes. Al amanecer, el intenso viento era sostenido y la lluvia no cesaba, no paró durante todo el día. Al anochecer empezaron a faltar alimentos, se había agotado todo, el pan, el arroz, la manteca de cerdo. Las noticias eran inquietantes, el ciclón había entrado por las proximidades de la ciudad de Guantánamo, extremo Este de la isla y avanzaba por los territorios holguineros. El ojo del huracán se ubicaba a unos doscientos kilómetros.
Sábado. Lo que veíamos en los alrededores era un mar de aguas sucias que arrastraban a su paso plantas y animales ahogados. La casa de la familia Soler, además de estar en una suave colina, descansaba sobre pilotes de hormigón que permitían el paso incesante de grandes corrientes de agua por debajo, como si fuera un puente. Para buscar suministros los hombres salieron agarrados a una cuerda para auxiliarse si la corriente los arrastraba. A las dos o tres horas regresaron con una ternera descuartizada en piezas que sería nuestro alimento durante los siguientes días. Mi madre nos mantenía casi todo el tiempo a mi hermano y a mí en la habitación que ocupábamos. Ella a ratos se lamentaba de haber olvidado muchas cosas para la contingencia, pero no le faltó la efigie de la Virgen de la Caridad, hecha de yeso, de unos cuarenta centímetros, ante la que rezaba y pedía que nos salvara.
Domingo. De repente, al mediodía, dejó de soplar el viento y el aguacero se redujo a una ligera llovizna, mientras tímidamente se asomaba el sol. Mis padres aprovecharon la tregua para ir a investigar qué había sido de nuestra casa y de las pertenencias. Regresaron cabizbajos y visiblemente conmocionados, pero no hicieron comentarios, apenas tuvieron tiempo. De nuevo empezó a oscurecerse todo, aumentaron las ráfagas de viento, arreció la lluvia y se desencadenó una tormenta de rayos que retumbaban como bombas. Hasta ese día creíamos que durante los ciclones no se producían truenos. Vuelta atrás a las pocas esperanzas de que acabara aquella pesadilla. Toda la noche del domingo lloviendo y el viento batiendo con tal fuerza que ponía a las palmas reales inclinadas, como si el viento intentara despojarlas de su altivez y belleza. El verdor de los campos de caña de azúcar daba paso a grandes espejos del agua estancada.
Lunes. Más noticias en la radio. El vértice del huracán nos había pasado por encima el día anterior, ese era el motivo de la breve tregua del domingo. Pero lo insólito ocurría ahora. La tormenta había salida al mar por la bahía de Manzanillo y después había penetrado nuevamente en la tierra por la ciudad de Santa Cruz, la misma que había sido víctima, tres décadas atrás, de “una ola gigante del mar” que causó tres mil muertos, cuando aún a este fenómeno, al menos en Cuba, no se le conocía como Tsumani. Ahora el  Flora, nombre que se había dado a este ciclón, pasaba una segunda vez por aquella sufrida zona, describiendo un lazo, una trayectoria sin precedentes en tipo de fenómeno meteorológico. En su errático camino por Cuba dejó mil doscientos muertos, diez mil viviendas destruidas y ciento ochenta mil personas evacuadas. Cien mil personas lo perdieron todo. El desastre más grande se debió al desbordamiento de grandes ríos, el que más, el Cauto, que baña grandes llanuras del oriente cubano. Las autoridades llegaron a decir que la imagen de su cauce crecido desde el aire, parecía un océano marrón del ancho de la desembocadura del Amazonas.
Martes 8 de Octubre de 1963. El huracán se internó definitivamente en el mar por la costa Norte. Regresamos a nuestra casa. Las imágenes eran dantescas: Aves, cerdos, algunos caballos y vacas yacían por todos lados hinchados y empezaban a descomponerse. La puntilla fue la muerte del perro más cariñoso que nunca más tuvimos. Compañero de juegos y aventuras que nos lamía y miraba con tal ternura que sus ojos quedaron en mi retina como mensaje sublime de lealtad y nobleza.